Sobre mi cadáver


Autora: Marta Aponte Alsina
Editorial: La secta de los perros, 2012
La novela detectivesca no se encuentra entre los géneros más cultivados en Puerto Rico, a pesar de que muchas personas gustan del mismo. El recurso que en mayor grado satisface esta necesidad para estos lectores, es la lectura en línea por internet o la compra, muchas veces también por internet, de novelas publicadas en otros países. La teoría de que la novela policiaca es considerada como “arte menor” por algunos críticos puede ser una de las razones por las que se cultiva poco. Estas personas entienden que al dedicar la atención hacia el crimen y su solución, se sacrifica la calidad literaria. Como lectora cuestiono este planteamiento al acercarme a “Sobre mi cadáver”, de Marta Aponte Alsina. Cinco párrafos… ¿cuántas palabras, fueron necesarias para capturar mi atención y la seguridad de que no podría abandonar esa novela hasta terminarla? Antes de pasar a mi impresión de la obra, contaré un poco acerca del asunto.
Un psiquiatra acude a un ex paciente que tiene habilidades detectivescas, para que le ayude a resolver el misterio de la muerte de una tía a la cual atendía y recetaba. La difunta tenía solo tres herederos, dos primas del doctor y él. Ante la acusación que ellas hacen respecto a que el primo tenía algo que ver con la muerte de la mujer, él acude al detective para que realice una investigación. El detective le pide que lo lleve a la casa de la difunta. Luego de investigar la casa y analizar una serie de documentos, “descubre” no solo quién es culpable de la muerte de la dama, sino una serie de atrocidades que ocurrieron en la casa.
Marta Aponte utiliza como ancla, enredada en su trama, una serie de pinturas de artistas reconocidos, como lo son:
Del pintor Ramón Casas Carbó, Primero pasarás sobre mi cadáver, en exhibición en el Museu Nacional d’Art de Catalunya.Sobre mi Cadáver - pintura
De Arcadi Mas i Fondevila, Un enfant de Pompéi, en exhibición en el Museu Nacional d’Art de Catalunya.
Arcadi, pintura
Además de citar a Caravaggio en su pintura de Narciso:. Narciso, Caravaggio
Caravaggio es conocido por sus obras clasificadas en el tenebrismo, la mayoría de ellas mostrando niños y jóvenes desnudos o semidesnudos, muchos como ofreciendo frutas o flores a quien observe la obra.
La novela, Sobre mi cadáver, aún con su carga de intriga, posee ciertos toques de humor por parte del detective. Esto le da una refrescante agilidad a la lectura. La narración es clara, a pesar de los flashbacks propios de la detectivesca, pero la línea del tiempo está correctamente definida, sin ambigüedades que compliquen la trama innecesariamente. Está narrada en primera persona, pero no desde el punto de vista del detective, sino del cliente que lo recluta.
La presentación de los personajes, tanto física, como psicológicamente, es cinematográfica al igual que las descripciones de los escenarios: la vegetación que precede a la casa, la carretera que conduce a ella, la casa misma, todo descrito con detalles tan precisos que sitúa al lector en el lugar exacto de la acción. La descripción de esta ruta es una de las pruebas de la excelencia narrativa de la obra (p24):
… algarrobos centenarios, bayahondas, flamboyanes. Abandonados, muestran deformaciones grotescas. Más arriba, yagrumos y alguna ceiba majestuosa. En la altura húmeda, lechos de piedra y saltos de agua, tierras dormidas donde crecían en mi niñez las fresas silvestres. Por todas partes, los perros realengos sarnosos y las gallinas, que son las reinas del mundo.
Para un niño sedentario como yo los ocho kilómetros de la subida eran aterradores. Nuestra presencia violentaba la inmovilidad de los árboles monstruosos que trenzaban sus ramas sobre las curvas.”
La voz del detective está claramente definida, coloquial, ligera, sin frenos (P38):
“—Pienso en las personalidades de los sospechosos, con sus defectos y virtudes, el equipaje humano de matar que cada uno trae. Todo tiene su clave, viste. Después me canso de pensar. Me olvido del caso. Hasta que un día el revolú me hace clic, las piezas caen en su sitio, se me prende el bombillo.”
Una voz muy diferente a la cuidadosa del psiquiatra, comedida, contenida, que hasta suprime el recordar momentos dolorosos de su niñez.
Por ser el narrador parte de la familia afectada, conoce detalles muy íntimos de los otros miembros de la familia, y de esta manera la escritora comienza a dejar unas pistas que al final formarán parte de la conclusión. Llama mi atención una de las técnicas que utiliza la autora para narrar, cuando el narrador se dice como a sí mismo que no compartió determinado detalle con el detective. Lo hace con naturalidad como queriendo decir que el detalle no es importante o pertinente para la investigación o que sencillamente prefiere guardárselo. Por esa misma línea, se plantea el lector cuál es realmente el crimen que se desea ventilar en la obra: el original, de la muerte de la tía o los otros, los que se cometen con demasiada frecuencia en la cotidianidad de muchos hogares, contra la niñez. Claramente expuesto está no solo el crimen del perpetrador, sino también el del silencio que guardan los otros miembros de la familia que conocen lo que está pasando.
“Sobre mi cadáver” va más allá de ser una historia detectivesca con una trama interesante, un conflicto por resolverse y un detective sagaz; la novela es una denuncia clara contra la complicidad por la inacción, ya sea por la hipocresía social o el temor a lo que vendrá si se sabe lo que está sucediendo en el seno del hogar, sin asumir posturas sermoneras en el proceso. Sin querer dar más detalles que echen a perder el entramado de la obra, y recordando la frase fuerte que escuchábamos de niños “esto sucederá si pasas sobre mi cadáver, es decir: solo muerta te lo permito, surge la pregunta: ¿Reivindica la escritora al personaje responsable del título de la novela? ¿Podrá el lector, la lectora perdonar? o ¿fue a destiempo la respuesta?
Marta AponteMarta Aponte Alsina, escritora puertorriqueña, autora de seis novelas y dos libros de relatos. Mantiene el blog: http://angelicafuriosa.blogspot.com/.
En esta ocasión nos sirve en bandeja de plata lo que parecería ser una entretenida obra corta que, por su excelencia narratoria vastamente comprobada a través de todos sus trabajos, se va convirtiendo en un acertijo provocador delante de nuestros ojos.

(Publicado en Atramentum febrero 4, 2015)

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