No somos de papel
Edición de autor
Primera edición 2013
Primer premio Certamen Pen Club de Puerto Rico, 2014
Categoría Antología
En este, nuestro primer ejemplar de
Atramentum, es mi deseo ofrecerles un bocadillo del material que
encontrarán en la Antología No somos de papel; Cuentos de los Cinco.
La antología presenta obras de las escritoras: Raquel Otheguy Rivón,
Rosa Margarita Hernández, Yvette Clark Romero, Zulma Quiñones Senati, y
del escritor Jean Victoriá O.
A pesar de que cada autor ofrece de seis a
siete textos, quise acercarles uno de cada uno de ellos, para abrirles
el apetito. Los textos en la antología están agrupados por autor, en el
mismo orden que aquí los presento.
No somos de papel es una colección
interesante, de lectura fácil, apropiada para lectores desde la
adolescencia hasta la adultez. Yo la recomiendo.
You have a new message
(Raquel Otheguy Rivón)
El título en inglés dentro de una
antología en español nos sugiere un cuento moderno y ágil, y lo cumple.
La técnica de llevar la historia por medio de correos electrónicos y
mensajes en redes sociales, utilizada por el escritor Luis López Nieves
en su libro “El corazón de Voltaire”, es una prueba de que se pueden
crear nuevas formas para contar.
La historia de una mujer entrada en años
que, a instancias de sus hijos, comienza a usar Facebook y termina
reencontrándose virtualmente con el amor de su vida, adquiere una
dimensión muy divertida. El tema, que puede parecer extraño a los que
piensan que los viejos no pueden iniciar nuevos romances, y clichoso
para los que no creen en el amor, es muy auténtico, y de la manera en
que se maneja puede adaptarse a cualquier edad y lugar. Por eso mismo es
fácil identificarse con la historia. Tanto la técnica, como la
atmósfera conflictiva facilitan la lectura, y logran mantener el interés
del lector. Una vez se comienza a leer, no se puede dejar a un lado
hasta su conclusión, y no nos defrauda: el cierre fue certero.
No somos de papel
(Rosa Margarita Hernández)
El cuento que le da nombre a la antología
resulta de una belleza tan grande que lastima. La historia es sencilla.
Una madre que se ve en la necesidad de terminar de criar sola a su niño
luego de la partida del padre. No dice demasiado del carácter del
padre, aparte de que gustaba de la pesca y de que había conseguido el
amor absoluto de la protagonista. De hecho, la mayor información que
tenemos del hombre lo conocemos por lo parecido del comportamiento del
niño con él, según el recuerdo de la madre. No vemos rencor en ella,
solo el amor que le tuvo al hombre y la infinita ternura que le inspira
su hijito. Parecería una historia común. Nada común, sin embargo, la
manera de ser contada la historia. Corto y conciso, sin melodrama
innecesario, el cuento no tiene una onza de grasa qué cortarle. Ni una
palabra de más. Solo lo necesario para derretir el corazón del lector
ante una escena tan delicadamente relatada, que cuesta evitar la humedad
en los ojos. “la lluvia ha amainado y puedo ver la orilla”, como decir: todo ha pasado y hay esperanzas…
Este cuento es uno de esos memorables,
que nos corrobora la importancia de leer con seriedad a nuestros
escritores y escritoras. Es tanto lo que disfrutaremos, y mucho lo que
nos falta por aprender.
Los indocumentados
(Yvette Clark Romero)
Es un cuento corto, capaz de narrar en
muy pocas palabras la terrible odisea a la cual se enfrentan los
inmigrantes que escapan de sus tierras y entran ilegalmente a otras, en
busca de un mundo mejor. Las descripciones del viaje, tan vívidas como
de película, nos lleva a sentir, con cada uno de los cinco sentidos,
como si fuéramos parte del grupo de fugitivos. Solo al final nos
percatamos de que no todo lo que brilla es oro, y que estábamos
equivocados en nuestra interpretación. El elemento sorpresa no nos hace
sentir engañados, nos invita a celebrar la creatividad de la autora, y
lo oportuno de su manejo del tema y conclusión del cuento.
Sombras
(Zulma Quiñones Senati)
Este cuento habla de amor: presente o
ausente, y de soledad. Aunque se quiebre el orden de los temas citados,
vale comenzar con la soledad causada por varios tipos de abandono. Habla
del abandono del que es sujeto el envejeciente, por parte de la
sociedad y de los hijos que cría, educa y ama por años: “Cada quien en su burbuja, ya no hay tiempo para los demás.”,
y del otro abandono, el que no es voluntario, ese que queda cuando
sucede la muerte del compañero o compañera de vida. La persona
sobreviviente puede, o no, saber que quien parte no deseaba hacerlo, eso
no es lo importante. Lo que le afecta es esa soledad en que queda
sumergida a consecuencia de la partida. Cuando se da el caso de que la
persona se siente abandonada tanto por los vivos, como por los muertos,
el resultado puede ser una disociación de la realidad. En algunas casos
puede ser tan sencillo e inocuo, como el escape producido en los “sueños
despiertos” y en otros casos puede ser la ocurrencia de estados
alterados de la conciencia mucho más severos.
Si hablamos de la ausencia de amor, es
forzoso mencionar que la protagonista tenía un hijo que vivía lejos,
quien estaba tan ocupado que no podía ni sacar el tiempo para hacer una
llamada a su anciana madre. Ausencia de amor, es lo que viene de
inmediato a la mente. Por otro lado, está el amor. Un amor que va
alimentando noche a noche la anciana, hacia un imposible. Imposible por
dos razones de peso: porque de por sí el amor parece estar vedado para
los ancianos, según concertado, con cierto disimulo, por la sociedad, y
porque el objeto del amor es un ser fantasmagórico, que puede ser solo
un espíritu o la encarnación del ángel de la muerte, como su nombre
mismo sugiere: Ariel.
Puede pensarse que este cuento se trata
del escape gradual e irreversible de su protagonista, luego de la muerte
del esposo y el desapego de su hijo, y clasificar el cuento como uno
socio psicológico, o puede creerse en la experiencia romántica
sobrenatural de la anciana y percibir el cuento como fantástico. En
ambos casos nos enfrentamos a un texto bien armado, de interesante
lectura, al cual se puede volver y disfrutar en repetidas ocasiones.
Los extraterrestres del Yunque
(Jean Victoriá O,)
Se trata de una historia interesante que
de primera intención podría ser clasificada como de ciencia ficción. No
se puede decir mucho más de la historia, a excepción de estar
perfectamente hilada, sin revelar el encanto de su final. Me limitaré a
hablar de su construcción, lineal y coherente, partiendo de la memoria
hasta llegar al presente, y de las descripciones acertadas que hablan de
un escritor alerta, muy pendiente a los detalles. Esta es una de esas
historias que parecen haber sido visualizadas por el escritor desde el
principio hasta el fin, en su imaginación. El final de la historia
resulta ser realmente original y divertido.
(Publicado en Atramentum/Voces Subversivas 6 de enero, 2015)

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