Prosac


Autora: Mayda Colón
Edición de autor
Primera edición 2013
Primer premio Certamen Pen Club de Puerto Rico, 2014
Categoría Poesía
 Difícil tarea a la que se encomienda, quien intenta analizar la prosa del poeta aunque de temas comunes trate. Escribir poesía requiere de una inteligencia que amanceba la esencia con la palabra. La poesía es un lenguaje aparte como lo es la matemática. El verdadero poeta piensa en esa lengua, no es un proceso voluntario que se usa, como un vestido, y luego se descarta. De ahí que su prosa resulte musical o metafórica la mayoría de las veces, a pesar de que tanto la prosa como la poesía tengan, como en el caso de Prosac, una sincera intención social. Una vez se elige, se propone, se plantea y se decide ver la prosa del poeta más allá de la poesía, hay que amarrarse muy bien los pantalones o la saya, el vestido y hasta el corazón al cuerpo, bajo pena de quedar desnuda.
Prosac, colección de obras escritas por Mayda Colón, escritora puertorriqueña de mirada enigmática y voz profunda (ambos asuntos en todo el sentido de las palabras) alberga en su mundo nueve escritos que asumen la forma de prosa, en un acercamiento al lenguaje común y cotidiano del pueblo, al que demuestra estar estrechamente enlazada. El texto “Entrevista” resume lo que se puede esperar en cada encuentro confesional en que vivimos. De un lado quien abre su intimidad, del otro, quien no se compromete ni al principio: “aclaré que su secreto jamás saldría por mi boca”, esto a pesar de que está tomando notas, sugerencia velada de que tal vez sí podría compartirlo de otra forma.
Me maravilla de esta obra, el hábil manejo de las palabras bajo la luz de los diversos significados: el directo y el simbólico. Este ejercicio comienza con los títulos, tornándolos en parte viva de los textos mismos. No se puede tomar el texto y descartar su nombre, como no se puede decir que se conoce a una persona, si no se recuerda cómo se llama. El nombre de cada cual le da presencia en el mundo material. Así mismo, el título en estos nueve relatos, alcanza un valor fundamental al brindar la proyección que la escritora se propuso, al construirlos.  Se puede dar el caso, en Prosac, que se termine de leer un texto en la creencia de que se ha leído todo, y al regresar al título se entra a una nueva dimensión del cuento, independientemente de que el cuerpo tenga doce letras, trece con el nombre, como sucede en los textos “Binomio” y  “Alicia”. Este juego con el sentido y el lugar que ocupa la palabra dentro del texto se repite en todos ellos. De ahí, la importancia de los signos de interrogación en el texto: “¿Buenos modales?” que lleva a plantearse la historia más allá del cuento: ¿repiten los niños todo lo que escuchan? y en la afirmativa ¿quién tiene la culpa o responsabilidad de su comportamiento? sea o no aceptable ante los ojos de la sociedad, que no es ciega y que intuye el origen del acto.
Sabemos que la variedad de interpretaciones que se puede derivar de una obra, puede afectarse por la cantidad y tipo de lectores que tiene la misma. Los textos “Binomio” y “Catetos” aprovechan el doble significado de términos que se asocian con la matemática, y que se ajustan también a la vida diaria, por aquello de la suma y la resta de necesidades y ausencias.
Plurisignificativo resulta también el texto “Prometeo” que consta de una oración: once palabras, una coma, un punto y un título. “Estaba allí porque la amaba, aunque otra cosa dijera la esquela.” Las historias detrás de la historia pueden ser diversas, mirándola desde distintos puntos de vista: ¿Quién estaba allí? ¿La muerta o su “amante”? ¿Qué tipo de amante? ¿Qué o quién ocasionó la muerte? (porque si habla de esquela, se infiere que hay muerte). Teniendo presente la importancia que el título posee para el relato, nos trasladamos a la mitología al pensar en Prometeo “el inventor del sacrificio”, para algunos. Entre las versiones que se ofrecen acerca de  esta figura, se le otorga la de ser el creador del hombre. Este mito indica que creó al hombre de la arcilla, que para animarle robó el fuego divino, y que por su culpa cae sobre Pandora (la Eva de la mitología griega), la responsabilidad de la degradación del ser humano. ¿De qué trata entonces esta historia? ¿Asesina el hombre a la mujer para liberarla, todo debido a lo mucho que la ama? o a tono con la versión de la creación: ¿es creado el hombre, para tener la oportunidad de salvarle luego, gracias al “amor”? Estas preguntas son muestra de la provocación de la cual es sujeto el lector, cuando se expone a la literatura.
Un texto sobresale por su crudeza, y es el que precisamente más rosado se pensaría por su título: “La mujer de mi vida”. En este cuento, la autora revive un suceso trágico de la vida real, que resultó muy chocante por la inversión de los géneros: la víctima es un hombre, la victimaria es mujer.  Casi, casi parecería el texto, un fragmento de la noticia publicada por los periódicos. La combinación del título y la moraleja al final, se combinan para lograr una extrañeza que supere el nivel de violencia cotidiano.
“Bosquejo para escribir un cuento” resulta ser el texto narrativo más extenso en esta colección, y tal vez, el más cercano a los procesos psíquicos de la escritora. Lo entiendo asombrosamente parecido al de cada escritor que se enfrente a la angustia creativa. Nada parece satisfacer al escritor narrador, que cuenta que escribe y borra continuamente lo que cree que escribió. Si no se destila un existencialismo poético dentro de esta prosa, habrá que inventar un término nuevo que logre describir lo que provoca.
Cierra la colección narrativa, aunque no concluye el libro, el texto epigrafiado como “13 de agosto de 1985”.  Cargado de una memoria dolorosa, el juego entre el pasado y el presente, nos lleva de la rabia a la ternura y de vuelta al dolor de lo inevitable. Es este, un texto fuerte que confirma la paradoja de la vida: la maldad del hombre, la bondad del hombre, y flotando entre las emociones mezcladas, el amor como tabla de salvación.
La narrativa en Prosac, al igual que las medicinas concentradas, no necesita de muchas palabras ni mayores tamaños para llevar su mensaje. Debo alertar, sin embargo, que al tomar Prosac puede usted encontrarse, tanto con la revelación de los males cotidianos, como con la adicción de volver a sus lineas, una y otra y otra vez.

(Publicado en Atramentrum/Voces Subversivas 14 de enero 2015)

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