De certámenes

Acabo de sellar los sobres para participar en un certamen literario. La sensación es increíble. Siento un ligero cosquilleo en la punta de los dedos y una tibieza agradable en el pecho. Me he atrevido a ser leída. Otras veces lo he sido, pero no de esta manera. Cuando son los amigos y familiares los que te leen, es como rebelar un secreto íntimo que pugnaba por salir y lo hace “as is”, sin demasiado pulir, creyéndose que va a ser entendido porque sí. Cuando se trata de un certamen, o de algún tipo de publicación que no tiene idea de quién eres, el sentido de la responsabilidad supera el de comunicación. Lo lees, lo pules, ideas que te parecían geniales al día siguiente las reconoces como incompletas. Cuando terminas, si te gusta, no importa que gane el premio, te atreviste a desfilar y es como si hubieras ganado.

Comentarios

Miranda Merced ha dicho que…
Debut y despedida. Me pregunto si esto pasa con frecuencia, o si solamente me sucede a mi. Dos horas despues de echar los sobres del certamen en el buzon, me percate de dos errores en el cuento que lei y relei "n" veces. Me odie mas que si no hubiera participado.

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