Resurrección
Que alimentara mi cuerpo y lo sanara,
que lo hiciera hermoso, como el hombre mismo dijo que era la hermosura.
Nada fue hasta que yo misma lo reclamé.
Y fui saciada y sana y bella.
Y caminé olvidando lo aprendido.
Creí nuevamente en el otro.
Que me colmara de felicidad y de alegría.
Me encontré con la violencia, el genocidio y el engaño.
Entonces fui triste…
el recelo y la angustia se apoderaron de mi alma.
Me alejé porque le creí carne, como decían los que lo vendían en el mercado.
Interrumpí el camino,
(duele la ruta si no llega a ningún lado).
Me revolqué en el estiércol hasta impregnarme de su origen.
Provoqué mi propio asco,
mi desprecio,
renegué de mi.
Cuando ya no hubo ruido y había muerto la esperanza,
aprendí a llorar con los animales,
aspiré el verde,
me reí con los niños: los vivos y los muertos
Y allí, en una esquina olvidada de la más insignificante célula que me definía
Encontré el Dínamo, la Fuente, la Energía.
Allí estuvo desde siempre.
Y reanudé el camino, esta vez sin buscar afuera.
@Miranda Merced

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