Vivir del cuento
Fue algo así como una experiencia religiosa. Sin blasfemias ni sarcasmos, algo impactante de verdad.
Tal vez a los que han tenido la dicha de pasar por esto en repetidas ocasiones, puede parecerles graciosa mi emoción, simple, sin importancia. Si estos escritores rebobinan sus recuerdos, si se permiten dar marcha atrás y recordar qué sintieron al tener su primer libro en las manos, recordar cómo acercaron sus páginas a la nariz para grabar aquel momento en sus neuronas, se unirán a mi emoción como si les perteneciera, entenderán que no sólo se debilitan las rodillas al ver el sueño realizado, recordarán cómo se inclina el alma ante un suceso que debiera pertenecer a la materia.
Y es que el arte, a pesar de percibirse con los sentidos físicos, es una urgencia etérea que no tiene más remedio que manifestarse en el mundo que llamamos real, para llenar nuestros ojos, deleitar nuestros oídos, y en ocasiones nuestro olfato, como ahora cuando huelo la tinta recién impresa en un libro que lleva ni nombre junto al de mis amigos. Acaricio sus páginas, y para que la fiesta de los sentidos se ejecute por completo, saboreo una copa de vino, nada exótico, uno humilde pero sincero, como el agradecimiento que siento por todo el que hizo posible este momento en mi vida.
Comentarios
Muchos saludos desde La tribu.
¡Y qué bien lo cuentas!así como tú disfrutas con tu libro recién editado igualmente disfruto yo leyendo algunos libros,es algo más que unas letras impresas en papel,¡qué cierto es!.Un abrazo
Desde la banqueta siembro, propago, transplanto.
Desde el teclado denuncio/critico con gracia contundente. Y me rio a curcujudus de los ambientalistas nuestros de peticiones que no han sembrado un frijol en su vida.
Muy buen blog el suyo.
Hasta entonces.
Tere: Gracias siempre por estar tan cerca emocionalmente.
Antigonum:Un honor para mí que lea mis palabras y que comparta las suyas conmigo!
¡Besos a todos!