Jaque mate

Él se creía importante. Todos alrededor daban la vida por él, mientras se mantenía impávido, allí parado, mirando la batalla a su alrededor. Solo se movía cuando había que sacarlo del medio o para matar a alguien que se parara justo al frente de él. La iglesia atacaba diagonalmente, la infantería hacía uso de toda la estrategia a su alcance. Los súbditos exponían su vida en cada movimiento, sabiendo que serían fácilmente sacrificados, todo por una mejor posición de su rey. Mientras, ella no descansaba. Capturaba a todo el que estuviera a su vista, iba al frente de guerra, regresaba, se movía a diestra y siniestra por ganar la batalla para él. Conquistaba caballeros y regimientos enteros para mantenerlo con vida.
Al final, cuando solo quedaban ellos dos él la miraba y como en broma, pero en serio le decía: “Tienes que hacer un poquito de ejercicio, has ganado un par de libras”…
Mejor hubiera sido el jaque mate.

Blancairis

Comentarios

J. J. Rodríguez ha dicho que…
Nítido, me gusta como trabajas la mordacidad en el cuento, rápido y poderoso. Uno no se espera esa línea al final. Felicidades por la mención en el campeonato. Oye, no sabía que habías participado en Pepe fuera de borda, me gustaría leer ese cuento y el del certamen.
Miranda Merced ha dicho que…
Gracias, J.J. luego te los envío al correo, y gracias también por tu visita. ¡Besos!
Ana María Fuster Lavin ha dicho que…
Definitivamente, el jaque mate...

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