Me inclino hacia El Amor

Comenzó el nuevo año y con él las renovadas esperanzas. Salud para los míos, y los tuyos y los de todos. Armonía en las mentes, para que el fantasma de la depresión no cobre una vida más. Si cae algún dinerito, pues bien, al menos el suficiente para poder vivir en este mundo real sin tener que pararse en un semáforo con una latita. Pero lo más que deseo es que el amor triunfe sobre la avaricia y el egoísmo. Alguno dirá que es un clise, pero a mi edad me importa un bledo que me piensen ridícula, o pasada. Al llegar aquí me he dado cuenta que todos llegarán tarde o temprano a esta etapa, si no es que se va de este plano antes.
Es que me parece estúpido el egoísmo puro. Lo que todo el mundo desea para sí es la felicidad (comoquiera que la conciban). Esta sólo se puede conseguir si los que nos rodean son a su vez felices (¿alguien ha vivido al lado de un infeliz sin sentirse afectado?). Pues entiendo (tal vez ilusa yo), que deseando la felicidad a los que me rodean, y facilitando en lo que pueda el que la consigan, estoy trabajando para la mía, lo cual puede sonar egoísta, pero al menos es un egoísmo que lleva a algún lado.
Aunque sea solamente una minúscula gota en este enorme lago de energía, es preciso contagiar muchas otras gotitas, y que estas a su vez hagan lo mismo. Hay que seguir tocando corazoncitos por el camino, nunca se sabe si el que toquemos pudiera haberse convertido en algo negativo de no haber sido por nuestro beso.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Sí tienes razón. La felicidad es exponencial, a mayores deseos de repartirla más uno la siente. :) Saludos.

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